Espasmos nerviosos

Me apretabas la mano, cada cinco minutos, con espasmos nerviosos que creo que nunca voy a poder olvidar.

Actos reflejos, fruto de la emoción que te provocaba estar enseñándome aquellas imágenes en blanco y negro. Aquellas imágenes en movimiento pero de bajo presupuesto, que formaban parte de ti de una forma intensa y poderosa. Tan intensa y poderosa que ni siquiera tus músculos se podían contener y lo demostraban con aquellos adorables espasmos involuntarios.

Nunca olvidaré la noche, la silla, el dolor de espalda y estómago, las cervezas, la pizza, los pijamas, la manta o el olor a jazmín y la purpurina. Tampoco el impacto del final de la cinta, cuando sentía que se me rompía el corazón un poquito, a la vez que se rompía mi mano porque le dabas el último apretón, el más fuerte. El que demostraba que tu corazón se había roto un poquito también.

Publicado por Irene Díaz

Periodista y Máster de Escritura Creativa por la UCM.

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