Costumbrismo

Dos puertas cerradas, la música suena. Nada consigue ocultar los gritos que se escuchan al final del pasillo. Dos hermanas ancianas, tristes y enfermas, discuten por tonterías, por granos de arena que para ellas suponen grandes montañas. Dolor de oídos, alma partida, recuerdos tormentosos.

– Hola, Ansiedad.

– Cuanto tiempo, enemiga.

La pelota ha vuelto y me recuerda a cuando tenía cinco años y él no podía hacerse cargo de mí porque su novia era más importante. Las lágrimas están aquí de nuevo y ahora habitan sus viejos y estropeados ojos, siendo fruto de sus corazones consumidos por las injusticias y el paso del tiempo.

El reloj, siempre amenazante, nunca descansa.

Publicado por Irene Díaz

Periodista y Máster de Escritura Creativa por la UCM.

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