Hiponcondría

La ansiedad me ahoga y la hipocondría me presiona. Me empujan hacía un rincón y me ponen contra la pared, haciéndome perder la cordura y llevándome a preguntarme qué es real y qué no. Si todo aquello que alguna vez sentí fue cierto, si el dolor realmente lo era.

Pienso en las flores de marzo, en los cerezos en flor y en tu sonrisa imperfecta. En todas aquellas primaveras en las que caminamos de la mano y sin mascarilla por el parque.

Recuerdo esas incómodas alergias y esas estúpidas quejas por el asma y los ojos rojos. Tal vez nunca hubiera osado a emitir una sola palabra de haber sabido que la dificultad respiratoria y la extraña coloración ocular no eran sino un sinónimo de la libertad.

Publicado por Irene Díaz

Periodista y Máster de Escritura Creativa por la UCM.

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